
Hace unos días visité el
Museo de Bellas Artes de Bilbao, visita que recomiendo a todos los que acudais a Bilbao. Está situado en el Parque de Doña Casilda en el centro de la ciudad, muy cerca del ominoso
Guggenheim, especie de almacén de conservas después de un terremoto y cuya mejor obra está fuera: el
Puppy de Koons.
KKBB es una
exposición organizada por Xabier Arakistain y que suscita el interés de un público tan variopinto como el que va desde la tomatesca
Telecinco hasta un templado
activismo feminista. La
convivencia de las dos exposiciones es una ironía, no se si intencionada por parte de
Javier Viar, Director del Museo, pero sí acertada y sugerente. Pasar de la planta baja,
KKBB, a la primera planta,
Vollard, del Museo es
casi un viaje astral.
KKBB es una provocación de colores chillones mientras
Vollard tiene la serenidad cromática de los grabados y los dibujos. Pero hacer convivir la obra de las feministas más reivindicativas con la del machista más recalcitrante de la pintura del siglo XX es, repito, una ironía y un acierto.
La exposición feminista es una excelente y muy entretenida revisión de una amplia serie de autoras que, según leo en personas mejor informadas, son muy importantes en su doble faceta de artistas, la principal creo yo, y en su activismo feminista. Es esta segunda característica la que se impone en la exposición de un modo espectacular. El visitante recorre una provocadora galería que reparte en diferentes proporciones
metrorragia, sadomaso y espeleología de cavidades. De vez en cuando hay un cierto alivio proporcionado por alguna chispa de
humor siempre sexista y bastante negro.
Mucho body-art, ya
escribí de ello en otro post, mucha sangre, muchas crónica de sucesos y una cierta monotonía autocomplaciente recubierta de provocación. En algunos casos uno se termina preguntando si la autora sería capaz de hacer otra cosa si abandonase esta provocación de
"caca, culo, regla, pis". Por mi profesión (*) soy poco sensible a estas exhibiciones escatológicas y secretoras pero comprendo que para el público en general pueden ser "molestas", "chirriantes", "denunciantes", "tocapelotas", que supongo que es lo que buscan. Espero que lo logren y que en el plazo más breve posible las mujeres dejen de necesitar la reivindicación contínua de su condición y sexo para dedicarse exclusivamente a ser seres humanos tan convencionales como los varones. Es una pena la cantidad de tiempo que deben malgastar para defender obviedades tales como que los hombres y las mujeres son iguales.
La suite Vollard, aquí teneis una
sorprendente crítica procedente del mundo taurino, es una colección de grabados que se centran sobre todo en el tema picassiano del pintor y la modelo. Como vereis, el contrapunto perfecto a la exposición de las feministas. El Minotaruro, violaciones y cosas así hasta unos 100 grabados que al acabar el recorrido terminan pareciéndote todos el mismo.


Debo confesar que siempre he sido de la opinión que el gran pintor cubista es Braque no Picasso y que nuestro Picasso sólo sabía dibujar gente de perfil y vello pubiano. He llegado a creer que Picasso no era un pintor sino una franquicia por el enorme número de obras de todo tipo, desde cuadros a vajillas pasando por botijos, que aparecen firmadas por él y por su bien conocida codicia que le llevó a guardar cientos de obras en el sótano de su casa para que no cayeran los precios. Probablemente era más marchante que pintor. Por algo parecido, a Dalí se le ha vapuleado sin piedad.
Pero, dejando ésto aparte, repito que es muy divertido
recorrer sucesivamente las dos exposiciones y observar a las mismas mujeres que se identificaban con el activismo de la planta baja, pasear complacidas entre los grabados machistas de Picasso. ¡Cosas que pasan!
Quiero dedicar un pequeño apartado a
Xabier Arakistain, el comisario de la exposición. El amigo Xabier se define a sí mismo
en su página web con un sospechoso
"comisario de arte independiente" lo que me lleva a desconfiar de él casi instantáneamente. No contento con ésto, le encuentro como
"abajofirmante" en un
Manifiesto Arco 2005 a favor de
"las políticas de igualdad entre hombres y mujeres en los mundos del arte" algo a lo que nadie en su sano juicio se negaría. Pero, ¿qué me llama la atención de este manifiesto?. Que lo firman 12 personas y Xabier es el único hombre. Esta soledad le da un cierto aire de
"bienqueda" que ya, ya. Por cierto el manifiesto propone a los Poderes Públicos, espero que Sonsoles no lo haya leído,
"la aplicación de políticas feministas decididas en el campo del arte incluidas el establecimiento de cuotas". No quiero ni pensar hasta dónde podría llevarnos ésto.
Pero lo definitivo es una frase del amigo de las mujeres: “ninguna vanguardia ha llegado a ser transversal como el feminismo”. ¡Cielos, la transversalidad otra vez!. El icono linguístico de la progresía, la muletilla exculpatoria de la izquierda vasca españolista, el vocablo maldito para los radicales. Lo transversal. Una categoría geométrica elevada a filosófica. Pero, surge la duda. ¿Cuánto de transversal?. ¿Mucho, poco?. ¿Horizontal o un poco oblícuo?.
¡Ah, transversalidad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!
PD: Os recomiendo una visita a esta página de un grupo de activistas del feminismo
: Guerrilla girls. Son las autoras del cartel en el que se basa el de la exposición y de otras muchas manifestaciones muy inteligentes, interesante y... divertidas. Espero que con esta recomendación las feministas me perdonen si he escrito algo que no les ha gustado.
PPD: (*) Otro día lo cuento