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lunes, 5 de noviembre de 2007

El próximo jueves en el mismo sitio



A mis amables lectores, dos, quizá les sorprenda la pérdida de una casi tradición de este humilde escritor: la Fallarás de los jueves. Y quizá alguno de esos dos lectores se pregunte: ¿porqué el amigo Doc ya no comenta la columna de la Fallarás los jueves en el ADN?. La razón es muy sencilla, la Sra. Fallarás está cambiando de registro y ya no me provoca ese instinto killer que he citado en alguna ocasión anterior. Hasta fechas recientes Doña Cristina escribía estimulantes columnas descaradas y malintencionadas, con un talante pijo-macarra que conseguían enfadarme siempre y en alguna ocasión, me han hecho sentir miedo. Hasta el punto de que cada jueves esperaba rechinando los dientes a que me entregasen el periódico en la boca del metro para coger un globo estratosférico en los escasos 4 minutos que tardo en llegar al trabajo. De hecho ha habido veces que los compañeros de vagón se han apartado disimuladamente de mí al oirme balbuceantes amenazas y palabras subidas de tono. Debo reconocer que era un placer sentirse provocado. Pero hete aquí que la cosa ha cambiado. Fallarás está escribiendo unas columnas, y unos post en su blog, llenos de sensatez, serios, sesudos... vamos como un Luis del Olmo o un Gabilondo cualquiera. Diría yo que está adquiriendo un aire de respetabilidad periodística preocupante.He dado muchas vueltas a cuál puede ser la causa y se me ocurren tres. Descartado que se esté haciendo mayor, la primera es la promoción interna. Y no es que me parezca mal que Lara tumbe a Montagut y ponga a Fallarás en la dirección del ADN pero, que quieren que les diga, eso de pasar de ejecutora a ejecutiva es muy fuerte. Y todo ésto coincide en el tiempo desde que "las mujeres periodistas de Catalunya" le dieron aquella cosa del premio Lirio. ¿Se le habrá subido a la cabeza?. ¿Es posible que aquello despertase ambiciones de respetabilidad que dormían en el fondo del corazón de una chica mala?.
Por favor Sra. Fallarás, haga regresar a aquella escritora que me enseñó uno de los mejores insultos que he oido recientemente. Me refiero a aquello de puta babilónica que leí en su blog. Vuelva a escribir desde ese feminismo de trinchera y taberna, feminismo militarista lo denominé, que me cabreó en el primer artículo suyo que leí, ¿recuerda aquel del escote y las puntillas?. La otra causa es la salud y espero y deseo que no sea así. Hace tiempo que no veo fotos de ella pero en las últimas que ví no estaba desmejorada.
Por favor Fallarás, vuelva a ser esa chica deslenguada de la última del ADN. La dieta de lucías, becerras y monteagudos se parece cada día más a una ducha escocesa en la que alternan el agua fría un si es no es lírico-presbiterial del director y las becerras con el agua caliente tipo caca, culo, tetas, pis de las lucías.
Fallarás, yo te conmino: regresa de dónde estés. Un saludo de un lector.



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Dedicado a Pepiño













Dedicado a Pepiño Blanco secretario de organización del PSOE, autor de la frase, digna de mármol diría mi admirado Santiago González:

Lo importante no es con quien vinieron sino que han llegado, refiriéndose a la liberación de las azafatas españolas gracias a Nicolas y que fueron recibidas por Papes, mote citado por Arcadi Espada, a pie de avión.

PD: Espero que te guste, Ulises.


domingo, 4 de noviembre de 2007

Yo ya quise votar por él


Hace tiempo que ya veía algo en este francés que me hizo apoyarle. (Vease mi post del 11 de mayo). Ahora se pone la capa roja con la S, vuela al Chad y se trae a las azafatas españolas mientras el Gobierno español sigue diciendo que hay que esperar, que a ver qué pasa, y similares sandeces. Claro que igual es que el amigo Nicolas pone su obligación de presidente de la República por delante de la devoción a la familia que hace que otros no puedan dormir fuera de casa ni trabajar los findes. Ventajas quizá de estar separado y no tener que dar cuentas a nadie de la hora de vuelta a casa.
De todos modos, no puedo sino estar de acuerdo con eso de viva sarkozy y con el espléndido artículo del siempre interesante Alfonso Rojo.
O sea que sigo diciendo lo mismo: ¡Nicolás, vente con nosotros que te necesitamos!