
El jueves de la semana pasada estuve
con mi amigo A. en la
Plaza de Toros de Illumbe en San Sebastián. Estuvimos viendo torear a
José Tomás. Soy un aficionado a los toros más bien tibio y con mis amigos más taurinos suelo comentar que las corridas de toros debían ser de 4 en lugar de 6. Los dós últimos me suelen pesar. Pero el jueves...
Creo que por primera vez que entendí por completo la emoción del toreo. No voy a hacer una crítica taurina ya que mis conocimientos son muy limitados. Si tuviera que describir la manera de torear de este hombre diría que torea como fluye un rio. Desde el principio al final, desde el primer capotazo hasta la estocada, parece que no existan las interrupciones. Que todo se desarrolla de una manera contínua, fluida, que lo llena todo con una lentitud inexorable. Como si toro y torero estuvieran unidos de un modo flexible, moldeable, que adquiere diferentes formas pero que nunca se rompe.
Y todo ello, acentuado por un hieratismo sacerdotal del torero que permanece con los pies clavados al suelo, sin moverse mientras el toro pasa una y otra vez por su costado, hasta que alguna vez le coge. Así ocurrió San Sebastián en los primeros capotazos a su primer toro. Por fortuna para él y para nosotros, sin consecuencias. De sus dos faenas destaco una serie que dió a su segundo toro. Acabando ya, una serie de tres muletazos con la mano derecha y cerrando con el de pecho. En una actitud de absoluto desmayo, con el brazo izquierdo caido a lo largo del cuerpo, con una lentitud cercana al cero absoluto. Haciendo evidente el simbolismo erótico que tiene el toreo.
En Málaga, donde también ha triunfado, salió peor parado. Pero ahí está la foto. Reconozco que me estremece de una manera difícil de explicar. Esa cara ensangrentada es el rostro de la determinación de crear belleza efímera poniendo en riesgo la vida. Gracias maestro.

PD: Los críticos a la violeta, los postvanguardistas, los postmodernos, los rompedores, los asustaburgueses suelen disfrutar con las performances de bodyartistas. Lo siento. Todo se queda en nada ante esta fotografía del torero
PPD: Otro día hablaré del coso de Illumbe y su parecido con un velódromo. Debe ser la afición guipuzcoana a las "6 horas de Euskadi". Por otra parte, y aunque a algún amigo donostiarra le duela, es una plaza de toros sin glamour. Nada que ver con Vista Alegre. Claro que ellos han tenido a José Tomás y nosotros no. No se puede tener todo.