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domingo, 20 de enero de 2008

Creo que me estoy volviendo un fundamentalista


Mi cordial oponente y habitual zaheridor (?) "el anónimo de siempre" me respondía al últmo post con sus argumentos siempre ponderados y casi, casi irrebatibles, (recomiendo su lectura). Sin embargo hoy he hecho un corto viaje en coche y he ido escuchando, ¡una vez más, ya tantas! a la Callas. Ya os hablé de ella en mi viejo blog, ver aquí, pero la gratuita e injustificada agresión a "sabinazos" que he sufrido por parte de "el anónimo de siempre" me legitima para hablar de ella otra vez.
Aquí, ahora y con toda solemnidad, declaro: abomino de sabinas, miguelesrios, serrats, ismaelesserranos, y demas chiquiliorates, buscadores de progrevoto y subvención, señoritos a escondidas, mendigos de diseño y anfitriones de Letizia que con su aire de "parvenu" rie las gracias republicanas de un imbecil maleducado. Botarates con unas micras de talento por encima de la media que les sirve de coartada, aplaudida por los oscuros plutócratas de los medios de comunicación ordinales, nacionales, autonómicos, para recibir migajas, de gran tamaño pero migajas al fin, mientras los godós, polancos, cebrianes, vocentos, planetas, adns, asensios, roures, aragones, buenasfuentes, ......................... , (escriba ud. aquí lo que quiera), se llevan la parte del león, al león, a la manada, a la presa y a su puta madre si se deja, pues, como decía el poeta, "aquí no se salva ni dios, le asesinaron".
Declaro con pompa y circunstancia que sólo aceptaré la recomendación de voto de Giacomo Puccini o en su defecto de Carlos de Haes, insigne paisajista cuya obra descubrí en una exposición monográfica en la Fundación Botín de Santander, un modo de lavar el dinero sucio de los banqueros. Pero en ausencia de estos ilustres hooligans, declaro que votaré cualquier cosa que sea en sentido contrario de lo que recomienden toda esa caterva de urracas canoras.
Y como desde aquel viejo post que enlazo arriba a hoy, he aprendido algo más, aquí teneis a la diosa, a la sublime, a la celestial María. Escuchad lo que canta, y aun sabiendo que es una opera quasi bufa, dejad que vuestro corazón desborde por las gárgolas de los ojos. Sin motivo, sin saber la razón, sólo porque sí: el milagro de la Música.




PD: Esta tarde voy a la Iglesia de Santa María de Castro Urdiales a oir la 9ª en honor de Argenta, el genio putero castreño.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Día de Difuntos


La realidad es que Santander es una ciudad bellísima, frente a una bahía de privilegio. Y el resto de la ¿provincia? ¿comunidad? ¿nación? está a la altura.Hace unos días estuve en Santander. Paseamos por el Sardinero, una playa urbana que si estuviera en Brasil saldría en todas las fotos. Comimos en un restaurante que recomiendo vivamente sobre todo a mi amigo Mon Amour para que lleve a su señora: La Cañía, detrás del Casino. Relación calidad-precio excelente. Evaporamos el vino paseando por la Magdalena y acabamos el día gastando dinero en la parte comercial de los alrededores de la Porticada. Santander tiene un buen comercio.

Playa del sardinero. Tomada del blog de Javier Martínez Pereda . Allí teneis alguna foto más.
¿Y hablar de Santander, porqué?. Pues que paseando por el Sardinero reparé en un pequeño busto en un jardín. Estaba dedicado a José Luis Hidalgo, grandísimo poeta santanderino muerto en plena juventud. Hidalgo tiene un libro póstumo, Los Muertos, que es, en mi opinión, uno de los poemarios más conmovedores de la poesia española.



¿Y a qué viene todo ésto?. Mi psiquiatra me dice que estos circunloquios son mecanismos defensivos cuando quiero hablar de algo doloroso. Hoy he ido al cementerio y he visitado a mis muertos. Qué quereis que os diga, soy un convencional. Con deciros que todavía les echo en falta. Dejo aquí un poema corto de Los Muertos. Es algo así como un reproche con destinatario incierto, una queja no muy sincera, una furtiva lágrima, una soledad.

Has bajado a la tierra, cuando nadie te oía,
y has mirado a los vivos y contado a tus muertos.
Señor: duerme sereno; ya cumpliste tu día,
puedes cerrar los ojos que tenías abiertos.

Así sea.