
El factor común de la miseria y la vejez es el olor a orina. Pero reparen Uds. que ello no siempre es debido a emisiones incontroladas de una vejiga incompetente, perezosa o descuidada. A veces es la acumulación de sudor o/y otras secreciones orgánicas que si no se diluyen en agua acaban provocando un fuerte olor a amoniaco (NH4).
Desde aquí encarecemos a quien corresponda la necesidad de procurar, siempre con medios proporcionados al objetivo buscado, que los pobres sean aseados y los viejos lleven los dodotis bien precintados.
Feliz Navidad a todos